Hace unas semanas estábamos con unos amigos hablando del tema de la crisis (ya veis qué poco originales). Decidimos que por mucho que nos guste salir por ahí y darnos un homenaje de vez en cuando, ya iba siendo hora de apretarse un poquito el cinturón. De ahí surgió la idea de las "comidas anticrisis", la fórmula perfecta para seguir juntándonos periódicamente pero de forma más económica, es decir: en casa. Para los Pitxiflús, la excusa perfecta para ponernos nuevos retos en la cocina.
El concepto es muy simple: una vez al mes (fechas a convenir) una pareja organiza una comida temática en su casa (lo de la temática es importante) con un presupuesto máximo de 10 euros por cabeza. Con ese dinero, cada cual puede hacer lo que quiera, pedir unas pizzas, comprar unos disfraces y poner caramelos, engañar a su madre/abuela para que cocine...
Nosotros fuimos los agraciados en el primer sorteo y los responsables de organizar la primera "comida anticrisis" cuya temática se nos ocurrió rápidamente: comida de pintxos! Así que decidimos montar el bar en casa, pero no sólo eso, le buscamos el giro de tuerca friki al asunto y nuestros pintxos se convirtieron en "pintxos ágiles". Pero de eso ya os hablará otro día el Pitxiflú verde, hoy yo os hablaré del menú y de cómo convertimos el salón de casa en el "Pintxiflú".
Confeccionar un menú a base de pintxos presenta varias dificultades. La más evidente, la complejidad de hacer tantas preparaciones tan diferentes a la vez. Pero también es muy importante lograr el equilibrio entre los pintxos, saber combinar los ingredientes y las temperaturas. Tenemos que confesar que para diseñar nuestro menú recurrimos al fantástico libro Pintxos de Bilbao de Pedro Martín, que recoge más de 200 recetas de pintxos de conocidos locales de la capital bizkaina.
Entre las recetas recogidas en el libro y nuestra inestimable experiencia como catadores de pintxos habituales, el resultado fue un menú compuesto por 6 pintxos salados y uno dulce de postre. Y aunque, en la práctica decidimos sacarlos todos a la vez (como cualquier barra de bar que se precie) este es el orden que planeamos:
1. Narcisitos
Los Narcisitos son un pintxo típico del Colmado Ibérico, que a pesar de lo exótico del nombre, se resume en una preparación muy sencilla: una muselina de jamón sobre tosta de pan y rociada de queso rallado. Simple pero buenísimo, ya lo habíamos hecho alguna otra vez y siempre es un éxito.
2. Langostino "Dexter"
Este pintxo, por si alguien lo dudaba es una frikada de invención propia. Un vasito con 3 capas: cebolla pochada al fondo, tomate en medio y alioli en la superficie. Acompañado de un par de langostinos para untar y/o rebañar.
3. Brotxetas de txampi
Este pintxo también surgió del libro pero evolucionó. Ya que la composición inicial llevaba langostino y no queríamos repetirnos. El resultado, una brocheta de txampi, saquito de paté envuelto en jamón y queso, todo ello rebozado con una pasta orly hecha con cerveza. Impresionante el bocado del paté!
4. Milhojas de morcilla
Improvisación Pitxiflú: un milhojas con patata, morcilla, bacon y queso. No es precisamente adelgazante pero sabrosísimo y sencillo de hacer.
5. Burgers de salmón
Otra idea Pitxiflú (va a ser que al final tampoco le hicimos mucho caso al libro). Esto ya lo habíamos hecho antes en formato "plato" pero en esta ocasión redujimos las hamburguesas a tamaño pintxo, sobre una mostaza de eneldo y cubiertas de queso cheddar.
6. Galleta de rabo
El pintxo final fue la "master piece" del pitxiflú verde que cosechó numerosos y merecidos piropos. La receta original de este pintxo pertenece al Restaurante Aitxiar y consiste en una "galleta" que se forma con la carne desmigada de rabo tras ser guisado con vino tinto durante unas horitas. La salsa que lo acompaña incluye además un toque de chocolate.
El postre fallido
No hay foto del postre, ya que, a pesar de que en principio quedó muy bien la mousse de chocolate de Paco Torreblanca(más fácil imposible) que vi hacer el otro día en Robin Food se quedó petrificada en nuestro frigorífico y al intentar arreglarla se convirtió en una sopa de chocolate con bolitas. De ahí que no haya imágenes del desastre. Para otra vez prometo tener en cuenta las temperaturas, una lástima.
En cualquier caso, el objetivo se cumplió: la excusa perfecta para meternos entre los fogones y pasar un buen rato con los amigos. Estamos deseando ver qué nos deparará la próxima "comida anticrisis".
La réplica de Joruus
¡Porque nosotros también cocinamos! No va a ser todo ir a restaurantes ...
Nos encantan estos "marrones" y nos metemos de lleno en ellos, podíamos haberlo hecho fácil pero nos gusta complicarnos e ir un pasito más allá. La dificultad aquí no era cocinar y hacer algo rico, sino cocinar 7 pintxos diferentes en poco tiempo, sin tener ni idea de como organizarnos y que además saliesen bien. Pero de la organización hablaremos en un segundo post.
Como bien dice la Pitxiflú Morada, en un principio nos basamos en el libro de Pedro Martín pero al final acabamos adaptando algunas recetas y haciendo algunas completamente diferentes.
Mi empeño fue sacar la Galleta de Rabo, quizás el pintxo que más tiempo llevó pero del que más contento quedé, y la Burguer de Salmón, que creo que quedó bien pero mejorable.
El Milhojas de Morcilla fue la "guarrada superadelgazante" del día. Morcilla muy especiada, queso, tocineta y patata. Sencillo pero resultón.
El Langostino Dexter tenía ese nombre por la salsa de tomate, pero la redujimos tanto que al final casi ni se veía entre tanta mermelada de cebolla y alioli. Para la próxima hemos decidido que la combinación perfecta es sin el tomate, la mermelada y el alioli casaron muy bien.
Por cierto, la "mousse" al día siguiente y después de un buen tiempo fuera del frigo estaba buenísima y con la textura que tenía que tener.
Hoy es martes, llevamos 2 días comiendo sobras y los que quedan... Somos un poco exagerados con las cantidades :D
¡A ver que tal nos dan de comer en la siguiente comida anticrisis!