
Para acabar con esta mini-serie de comida y bebida madrileña voy a hablar de un clásico básico de Madrid que todo el mundo conoce, de un buen bar restaurante de cervezas y comida belga y para acabar con una hamburguesería un tanto especial.
Las Bravas

El clásico del día. ¿Qué madrileño no ha tomado nunca unas patatas bravas en "Las Bravas"? El bar que se jacta de tener patentada la salsa brava y muestra en sus paredes el número de patente, pero buscando un poco por internet se puede ver que no es más que publicidad engañosa. Se discute mucho que cuales son las mejores bravas de Madrid y siempre suele salir este establecimiento como uno de los que optan al título. Yo, sinceramente, no lo sé. Ni soy madrileño ni soy fan de las bravas, pero lo cierto es que siempre que paso por Madrid suele caer una ración aquí.
Estábamos por la zona de Huertas a la hora de la comida y en vez de ir a un solo sitio a comer decidimos hacer un poco de tapeo. Así que nos acercamos a uno de los locales que tienen en esa zona a por unas bravas y algo más. La verdad es que las patatas están en su punto, se deshacen por dentro y están un pelín crujientes por fuera, con bien de sal y la salsa brava tan famosa que picaba lo justo. Están muy buenas y merece la pena acercarse para probarlas. Además nos cogimos un pincho moruno para los dos, de buen tamaño y que también estaba muy bueno, sin estar muy especiado y sin picar.
Tienen también otras cosas como raciones de calamares, tortilla brava (que tenía muy buena pinta), pulpo a la gallega, etc ...
Atención, pedir dobles de cerveza porque la caña es minúscula, en Bilbao hay zuritos más generosos. Luego hará falta para pasar el picor de la salsa. Y si queréis pan lo tendréis que pagar.
Lo dicho, merece la pena de vez en cuando. Sobretodo para los que somos de fuera y no estamos tan acostumbrados a esta típica tapa madrileña. Por lo demás, si hubiese un sitio así en Bilbao, no creo que me acercase mucho por ahí.
Cafeeke
Bar y restaurante belga. Tanto la comida como la bebida son típicos de Bélgica y nosotros nos acercamos, como no, a por la cerveza. Estuvimos el último verano y tuvimos la buena o mala suerte, depende de por donde se mire, de coincidir con el día nacional de Bélgica. Por una parte estuvo bien porque había precios especiales y te invitaban a pequeñas tapitas belgas: salchichas, queso, embutidos, etc ... pero lo malo fue que solo servían cervezas de tirador y no podías escoger nada de la carta.
Así que para remediarlo nos propusimos volver la próxima vez que estuviésemos en Madrid y así lo hemos hecho. Esta vez no había ningún tipo de celebración y el local servía con normalidad. Es un local pequeñito con la barra y cuatros mesas altas, pero tiene un piso superior algo más grande con mesas y bancos más cómodos. Como era aún pronto para cenar nos pedimos unas cervecitas primero, una Maredsous Brune para mi y una Hoegaarden Verboden Vrucht (Fruto Prohibido) para la otra pitxiflú. Mi elección no fue acertada, la cerveza era excesivamente sosa, con poco sabor y casi aguada, no le encontré nada interesante. Sin embargo la Hoegaarden estaba muy rica y me quedé con ganas de probarla mejor porque la malvada morada solo me dió un sorbito de nada. La siguiente ronda ya la pedimos con comida, una tabla de salchichas variadas y patatas con diferentes salsas, una tosta de lacón y queso y otra de gambas grises. La tabla de salchichas estaba muy rica, las patatas estaban echas puré, mezcladas con cebolla pochada y luego fritas en lonchas redondas, muy ricas. Es de agradecer que las salsas no fuesen las típicas, había curry, tártara, mostaza verde y otras que no sé que eran pero estaban muy buenas en general. La tosta de lacón fue lo mejor de todo, con queso fundido por encima y una buena ración de embutido. Sin embargo, la de gambas grises no era ninguna maravilla y encima no pegaba el sabor nada con las cervezas.

Dos curiosidades.
Una, es el único bar, hasta ahora, que he visto que tienen Westvleteren, la única cerveza trapense que me queda por beber. Eso si, a 21€ la botella de 33cl, casi nada. Esta cerveza es muy dificil de conseguir ya que solo se vende en la propia abadía donde la hacen, en pequeñas cantidades y con reserva previa. Algún día la probaré, pero no sé si merecerá la pena tanto dinero.
Dos, el amor que le tienen a los perros es increíble. No solo son bienvenidos en el local, si no que tienen cuencos propios para darles de comer y están por todos lados en el bar, ya sea en fotos en las paredes, en la propia carta e incluso en la tarjeta de presentación. Nunca había visto algo así.
Home Burguer Bar

Y ya para acabar este pequeño repaso por diferentes restaurantes y bares madrileños volvemos a Malasaña para hablar de Home Burguer, una hamburguesería diferente por los ingredientes que llevan sus hamburguesas. Nos podemos encontrar con chutney de mango, aguacate, rúcula, mermelada de cebolla, y lo importante, la carne, tienen cosas tan sugerentes como pollo tandoori, carne ecológica, langostinos o .... ¡sin carne! Porque también tienen hamburguesas vegetarianas y aunque no las probamos, tenían muy buena pinta.
Parece que les va muy bien, el día que estuvimos estaba lleno, en internet recomiendan reservar y además tienen ya tres locales en Madrid, nosotros estuvimos en el más nuevo en la calle Silva. El sitio tiene todo lo típico de una hamburguesería americana por la disposición de las mesas, con sofás, con banquetas fijas en la barra, pero a su vez guarda ese toque bohemio y con solera que tienen todos los locales del barrio. Y como para darle un aire más auténtico al lugar, tuvimos a Raimundo Amador comiendo en la mesa de al lado.

Bueno a lo importante, la comida. Esta viene presentada en una original carta, que no es más que una bolsa de papel del tipo de las que se ven en los supermercados de las películas estadounidenses. Para picar nos cogimos unos aros de cebolla a la cerveza con barbacoa que estaban tremendos, hacía tiempo que no comía unos tan buenos. Tuvimos bastantes dudas sobre que coger después, la verdad es que todo tenía buena pinta y nos daba pena no probar más cosas porque no íbamos a poder volver hasta la próxima visita a Madrid. Al final elegimos dos hamburguesas diferentes pero con un denominador común, el pollo tandoori. Una tenía lechuga, menta, cebolla, limón, chutney de mango y salsa de yougurt y la otra rúcula, parmigiano y tomates deshidratados. ¡Excelentes!
De cerveza tenían Budweiser, la checa, de barril que aunque no sea ninguna maravilla me gusta más que las nacionales que suele haber en este tipo de sitios.
Fue un muy buen sitio para acabar nuestra escapada a Madrid. Si alguna otra vez nos viene bien, seguro que nos acercamos a alguno de sus locales.
Atención a la página web, está muy chula.
Aquí el Pitxiflú verde no se ha dejado ni un detalle, así que replicaré brevemente a sus exhaustivas críticas. Para empezar me encantan las bravas, la salsa de ese bar me encanta por su punto picante pero me todo lo que sea probar salsas me encanta. Aquí no veo un lugar así porque realmente el tema de las raciones es más madrileño y de otras zonas, aquí somos de pintxo así que las patatas de una en una.
Sobre el Cafeeke diré que es un sitio al que creo que hace falta ir unas cuantas veces antes de encontrar lo que te gusta. Por un lado por la cantidad de cervezas y por otro por mi desconocimiento de la cocina belga. Diré que mi cerveza estaba buenísima y que el Pitxiflú verde es un maligno mentiroso que bebió todo lo que quiso pero lo de las gambas grises no es para mí. Para empezar tenían un aspecto que parecían gusanitos y una está acostumbrada a tostas calentitas de gambas a la plancha con alioli no a gambas enanas, grises, frías y con salsa tártara. Sólo apta para los amantes del mar, el resto genial.
En cuanto al Home Burger es una pasada. Esa cadena sí que se tendría que extender a toda España. Los locales han conseguido clavar ese puntito retro de las hamburgueserías americanas pero con un punto bohemio, en parte por su ubicación en el barrio de Malasaña. De mi hamburguesa sólo puedo decir que era una auténtica delicia, una combinación increíble y original. Este sitio, todavía no tiene estrella pitxiflú pero basta que la próxima hamburguesa que coma esté la mitad de buena que la Caprese.
Sobre el Cafeeke diré que es un sitio al que creo que hace falta ir unas cuantas veces antes de encontrar lo que te gusta. Por un lado por la cantidad de cervezas y por otro por mi desconocimiento de la cocina belga. Diré que mi cerveza estaba buenísima y que el Pitxiflú verde es un maligno mentiroso que bebió todo lo que quiso pero lo de las gambas grises no es para mí. Para empezar tenían un aspecto que parecían gusanitos y una está acostumbrada a tostas calentitas de gambas a la plancha con alioli no a gambas enanas, grises, frías y con salsa tártara. Sólo apta para los amantes del mar, el resto genial.
En cuanto al Home Burger es una pasada. Esa cadena sí que se tendría que extender a toda España. Los locales han conseguido clavar ese puntito retro de las hamburgueserías americanas pero con un punto bohemio, en parte por su ubicación en el barrio de Malasaña. De mi hamburguesa sólo puedo decir que era una auténtica delicia, una combinación increíble y original. Este sitio, todavía no tiene estrella pitxiflú pero basta que la próxima hamburguesa que coma esté la mitad de buena que la Caprese.
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