Teníamos varios alicientes para acudir al evento, entre ellos ver como ha quedado el teatro tras su cierre durante años y su reciente reinauguración, ver un concierto de jazz, estilo en el que somos auténticos desconocedores y hacer un plan de sábado a la noche tranquilito, alejado de procesiones y económico.

Charlie Haden es un contrabajista ya entradito en años y con una carrera muy extensa a sus espaldas.
Me habían advertido que este hombre era un poco chapitas y no lo recomendaban para no iniciados en el mundo de Jazz. Pero las entradas estaban compradas y somos unos valientes. Así que allí nos fuimos los Pitxiflús a la aventura.

"La bombonera", como es conocido el teatro, es preciosa, por fuera y por dentro. Han hecho un trabajo brillante con la restauración y con la acústica, aunque me pese, mucho ha tenido que ver la SGAE en ello. Cuando las cosas se hacen bien, hay que reconocerlas y esta vez las han hecho muy bien. Además de reformar la fachada y la sala principal, han elevado el edificio un piso y han metido restaurante, cafetería, aulas de formación, estudio de sonido, tienda, etc ... En resumen, un espacio dedicado a la música y al teatro rodeado de servicios para hacerlo aún mejor.
Tengo dos quejas que van relacionadas entre sí. Primero, que las entradas no sean numeradas y tengas que ir pronto para coger sitio. Segundo, que no abran las puertas hasta 20 minutos antes del comienzo del concierto. Lo segundo se arreglaría si las entradas fuesen numeradas, porque la gente no acudiría con tanta antelación y no se formaría la cola que se formó.
Y vamos al concierto que es lo interesante. Si digo alguna burrada espero que sepáis perdonármelo.
El Charlie Haden Quartet West es un cuarteto formado por contrabajo, batería, piano y saxo. A la izquierda del escenario se posicionó el piano, a la derecha la batería, en el centro el saxo y atrás, encima de una base elevada, el contrabajo. Charlie Haden es un hombre tranquilo y pausado, bastante gracioso en sus comentarios y se podría decir que hasta achuchable. Practican un jazz que podría definirse como "clásico", sin fusiones ni moderneces. Pero claro, esto lo digo yo que no es que haya escuchado mucho.

Durante todo el concierto fueron alternando solos de uno u otro instrumento. Las partes de saxo y piano me encantaron, animadas, elegantes, a ratos intensas y a ratos reposadas. El señor Ernie Watts al saxo fue, sin duda, lo mejor de la noche; me tengo que poner las pilas con este hombre. Las partes de batería creo que fueron en ascenso, empezando por ser un poco coñazo y acabando con algún solo espectacular. Era sorprendente la multitud de sonidos que era capaz de sacar con una batería tan pequeña. Estoy acostumbrado a las enormes baterías del heavy donde muchas veces ni se usan algunas de sus partes, simplemente están ahí para "molar". En cuanto al contrabajo, el instrumento de Charlie Haden, "líder" del cuarteto, se me hizo muy pesado. Tuvo sus momentos álgidos, pero en general me pareció soso, poco inspirado y con poca "musicalidad". Quizás sea cosa del instrumento, cosa mía o que la música de este entrañable hombrecillo no es de mi agrado. Por suerte no era el que llevaba el protagonismo en el concierto, eso se lo dejó al saxofonista y al pianista.
Aquí os dejo un vídeo de los cuatro junto a una orquesta de cuerda:
Fue una gran experiencia, por seis euros merece la pena. Eso si, la próxima vez miraremos mejor a quién vamos a ver. Estoy seguro que iremos a más conciertos de este tipi y creo que tendremos buenas experiencias, ya os iremos comentando que tal. De momento tenemos apuntada a Luciana Souza para finales de Mayo. Si alguien la conoce agradeceríamos recomendaciones!

Por cierto, estos conciertos son organizados por 365 Jazz Bilbao, una iniciativa patrocinada por Bilbao 700, Ayuntamiento de Bilbao y otras entidades públicas y privadas que trae grupos de Jazz a Bilbao durante todo el año en diferentes locales y salas de conciertos.
La verdad es que mi principal aliciente para ir a este concierto era ver cómo ha quedado el teatro y viendo a los asistentes no era la única. Una excusa como otra cualquiera para admirar los resultados de la gran reforma. El concierto en si, desde mi total desconocimiento del género, estuvo bastante bien pero está claro que para oídos no ilustrados como los nuestros se podía hacer cansino a ratos. Insisto que lo más interesante el marco incomparable. La escenografía genial, minimalista y elegante con un juego de luces que cambiaba de color según la música. Una pega, quizás porque todavía están empezando, el control de la iluminación, algo escasa con la idea de crear ambiente pero andaban un poco lentos a la hora de iluminar a los músicos. Además los músicos que andaban mayorcitos se notaba que no veían ni tres en un burro. Por lo demás, con ganas de que otro evento nos haga volver al Arteria Campos Eliseos. Además se prevé una programación de cursos de arte y tecnología, desde el Pitxiflú estaremos al tanto y os informaremos cuando sepamos más novedades.
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