
Para quien no haya visto el film de Stanley Kubrick de 1960, Spartacus cuenta la historia de un esclavo tracio que es comprado por Batiatus, un lanista (entrenador de gladiadores) y obligado a luchar en la arena por su vida. A partir de ahí, Spartacus aprenderá a luchar (siendo el más mejor del mundo mundial) e iniciará una rebelión. Pero no quiero adelantar más porque entonces no veréis la primera temporada. En la serie, algunas cosas han sido ligeramente modificadas. Spartacus además tiene una mujer, Sura, que reparte golpes a imagen y semejanza de su querido esposo. Además hay mucho desnudo, mucho torso y mucha, pero que mucha sangre digital.

El casting de Spartacus cuenta con un elenco de actores musculados, la mayoría de origen australiano y con la presencia de la mismísima Xena (Lucy Lawless) como la perversa mujer de un no menos perverso Batiatus (John Hannah). Y es que si algo puede ensobrecer la figura de Spartacus es la importancia de los personajes femeninos en esta historia. Como suele ocurrir ellas son las que mueven a los hombres a cometer sus actos, ellas pagan las consecuencias y ellas manejan los hilos. Ellos mientras tanto, se pegan a mamporros sin saber por dónde les da el aire.

Pero vamos a la arena, la primera temporada transcurre en el ludus de Batiatus y allí es donde Spartacus aprende a luchar y conoce de primera mano la esclavitud. El protagonista elegido, es el británico Andy Whitfield, a primera vista el más tirillas de todos pero frunce el ceño como nadie. La verdad es que el papel no requiere unas excelsas dotes de interpretación pero el chico está bien elegido. Lástima que al comenzar el rodaje de la segunda temporada, en Nueva Zelanda, en un reconocimiento médico le detectaron un cáncer y se ha paralizado la producción por el momento. Por suerte, la enfermedad se encuentra en una fase temprana y muy tratable, como declararon los médicos. Así que esperemos se recupere pronto y pueda continuar con la serie. Recordemos que hace poco el protagonista de Dexter, Michael C. Hall anunciaba su lucha contra esta misma enfermedad. Desde el Pitxiflú seguiremos la recuperación de ambos.

Otro de los protagonistas de Spartacus es la sangre. No esperéis grandes efectos especiales, este es el mayor error que se puede cometer al ver esta serie. La sangre que sale a borbotones es de lo más antinatural y los efectos están más que cantados. Como mucho podemos hablar de ellos como el factor cómico porque cuando cortan cabezas en vez de escandalizarte te partes de la risa. Aún así la serie está precedida de un aviso al espectador por su extrema violencia y sus escenas de sexo. Los desnudos son de lo más habitual, por lo que te acostumbras y evidentemente hay orgías y cosas de romanos. En este sentido hay muchos aspectos de cómo se trata el tema de la sexualidad en aquella época que son muy interesantes, aunque de dudable rigor histórico. Es curioso como una pareja gay convive entre gladiadores o cómo el ritual del sexo en un matrimonio va acompañado de la ayuda de las esclavas para entretener a sus amos.

Y con todo esto ¿cual es el motivo de que me haya enganchado a Spartacus? Pues la verdad es que no lo entiendo porque lo tenía todo en contra. Pero es entretenida y mantiene el ritmo, no hay ningún capítulo de esos de "transición". Es básica, elemental, sabes lo que pasará y la cantidad de sangre que conllevará pero aún así quieres verlo. Es un festival de testosterona sin fin, pero a pesar de eso, es emocionante. Y eso, a día de hoy tiene mucho mérito, cuando pensaba que nada ya podía sorprenderme descubrí el género bruto.
El Género Bruto! XD Me ha hecho gracia, pero es que el nombre le viene perfecto.
Me encantó 300, una película que he visto varias veces sin cansarme. Una historia épica con unos efectos especiales nunca vistos. Spartacus prometía una historia diferente pero en épocas cercanas y con una estética similar. ¿Lo ha conseguido? Pues no, pero básicamente porque los efectos especiales son cutres tirando a malos. La vida de Spartacus ya era conocida, pero aquí han añadido una interesante trama política que va desde algún astuto gladiador hasta altos cargos romanos, varias historias de amor/sexo, odios personales entre gladiadores y otras cosillas que le daban más chicha al argumento y que no dejaban espacio al aburrimiento. Pero que nadie piense que esto era lo principal. La sangre es la gran protagonista y en el último capítulo debieron agotar las existencias.
Personalmente me ha gustado mucho el personaje de Doctore, el entrenador de los gladiadores, bien interpretado por Peter Mensah, recordado por ser el protagonista de una de las escenas más famosas de 300. Allí solo salió unos segundos, sin embargo aquí tiene un papel bastante más importante.
En definitiva, no es una maravilla de serie, pero de vez en cuando apetece ver este tipo de series con más acción, sin respiro, con testosterona y sin moñadas. La segunda temporada tardará en llegar, pero la estaré esperando.
Me encantó 300, una película que he visto varias veces sin cansarme. Una historia épica con unos efectos especiales nunca vistos. Spartacus prometía una historia diferente pero en épocas cercanas y con una estética similar. ¿Lo ha conseguido? Pues no, pero básicamente porque los efectos especiales son cutres tirando a malos. La vida de Spartacus ya era conocida, pero aquí han añadido una interesante trama política que va desde algún astuto gladiador hasta altos cargos romanos, varias historias de amor/sexo, odios personales entre gladiadores y otras cosillas que le daban más chicha al argumento y que no dejaban espacio al aburrimiento. Pero que nadie piense que esto era lo principal. La sangre es la gran protagonista y en el último capítulo debieron agotar las existencias.
Personalmente me ha gustado mucho el personaje de Doctore, el entrenador de los gladiadores, bien interpretado por Peter Mensah, recordado por ser el protagonista de una de las escenas más famosas de 300. Allí solo salió unos segundos, sin embargo aquí tiene un papel bastante más importante.
En definitiva, no es una maravilla de serie, pero de vez en cuando apetece ver este tipo de series con más acción, sin respiro, con testosterona y sin moñadas. La segunda temporada tardará en llegar, pero la estaré esperando.
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