El concierto programado en un principio en el Teatro Campos Elíseos fue trasladado a última hora al Kafé Antzokia por problemas de sonido. Por suerte nos enteramos a tiempo y no nos quedamos con cara de tontos delante del Campos Elíseos.

Os cuento como fue, pero tengo que adelantar que salí "ojiplático".
El cambio de sala no me gustó, pasamos de un teatro cómodo, sin tabaco y con un grandísimo sonido a un recinto clásico de Bilbao a reventar, con un escenario bajo y todo lleno de humo. Evidentemente para un concierto de Heavy elijo el Antzokia, pero para uno de este estilo, y habiéndole visto ya en esa sala, hubiese preferido un teatro.
Esperemos que arreglen esos problemas de sonido que tienen (o que tienen los vecinos) y se puedan volver a celebrar conciertos en el Teatro Campos Elíseos.
Y vamos al concierto, unas dos horas casi sin interrupciones del mejor blues rock que se puede escuchar en estos días durante las cuales desgranó unos 16 o 17 temas. Una interpretación majestuosa, guitarreo sin fin, feeling increíble, público boquiabierto y despliegue brutal de diferentes modelos de guitarra. Poca cháchara y mucha música.
Como una auténtica estrella de rock, apareció ante el público y comenzó con el set-list. Una, dos, tres y hasta cuatro canciones sin descanso, con una banda magnífica siempre por detrás dejándole ser el protagonista. Temazos como So Many Roads, So It's Like That, ...
Mucho más delgado y mucho más activo que hace dos años. Se le nota la experiencia pese a tener solo 33 años.
Por fin respiró, saludó, comentó el cambio de sala y a seguir con más temas: When the Sun Goes Down, Steal your heart away, ...
Si para entonces ya se había metido a todo el público en el bolsillo, continuó con lo mejor del concierto. Cogió la guitarra acústica y nos entregó los mejores 15 minutos acústicos que he visto nunca. En ese tiempo fue capaz de pasar por varios estilos, tocar Woke un dreaming, ponernos los pelos de punta con los pasajes más tranquilos, hacernos saltar con otros más cañeros, pero el momento mágico de la noche fue el punteo que realizó a un ínfimo volumen bajo el silencio sepulcral de la audiencia. Pocas veces he visto estar tan en silencio a la gente en un concierto. Auténtico éxtasis musical.
Por si alguien quiere verlo, aquí dejo el video del mismo momento en el concierto de Madrid:
No recuerdo el orden de los temas, pero puedo decir que otros de los momentos épicos de la noche fuero The Ballad of John Henry y Sloe Gin, dos temas que dan para mucho en directo y que Joe los aprovecha increíblemente bien.
Obviando el interludio acústico se puede decir que el concierto fue de menos a más en cuanto a intensidad, aunque también he de decir que me gustaron más los temas de la primera parte del concierto que los que dejó para el final. Simplemente por preferencias, no porque él bajase el nivel, todo lo contrario.
Durante toda la noche hizo uso de un instrumento poco usual y que no sé como se llama. Se compone de un pedal para la guitarra y una barra de metal vertical. Según acercaba la mano a la barra de metal, ésta hacía vibrar las notas de la guitarra. Algo extraño pero que realmente quedaba muy bien y le daba un toque diferente al sonido.
Como curiosidad, al final no sé si llegó a sacar 9 o 10 guitarras diferentes. Se ve que económicamente le va bien al tio XD
Puedo decir que he visto a bastantes guitarristas, pero lo de este tio es de otro mundo. ¡Grande entre grandes, rey de reyes!
PD: Por si alguien se lo preguntaba, no tocó ningún tema de Black Country Communion, ese grupazo que ha formado recientemente junto a Glenn Hughes y cuyo disco recomiendo encarecidamente a todo aquel que le guste el rollo que se llevan estos dos. Rock de calidad y sin chorradas.
Por desgracia poco puedo decir de este concierto más allá de que sonaba bien porque no vi nada y eso que yo no soy precisamente pequeña. No es la primera vez que "sufro" un concierto abarrotado en el Antzoki pero quizás otras veces hemos conseguido situarnos mejor, esta vez fue completamente imposible ver nada. Tras una hora autoinflingiéndome una tortícolis me resigné a que no iba a poder ver nada y dejé de intentarlo. Está claro que a muchos les bastará ir a un concierto para oírlo pero personalmente yo cuando pago una entrada además de escuchar el directo quiero verlo que si no me quedo en casa y me pongo unos vídeos en YouTube. Y todo esto no habría ocurrido si el concierto se hubiese mantenido en el Campos Elíseos que de hecho fue lo que me animó a ir porque ya había visto a Bonamassa en el Antzoki y me conozco la sala cuando está tan llena. Así que nada, resignación.
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