
Para el que no los conozca, Marlango es un grupo pop con ciertos ramalazos de rock, jazz y blues formado por la conocida Leonor Watling, Alejandro Pelayo y Óscar Ybarra hace unos diez años. Tienen varios discos a sus espaldas, todos ellos en inglés y con un estilo bastante personal, tranquilo y hasta un poco "corta venas" en ciertos momentos.
Aunque en la página de venta de entradas aparecía el cartel de "No hay entradas" el teatro tenía bastantes huecos. Así a ojo habría unas 800 personas entre el patio de butacas y los diferentes pisos (platea, palco, anfiteatro y paraíso). Antes de retirar el telón y de que comenzase el concierto nos dijeron que duraría sobre 1 hora y 45 minutos, tiempo que clavaron, ni un minuto más ni un minuto menos.
Cuando se retiró el telon pudimos ver un escenario bastante sencillo, con unas bombillas de colores colgando del techo y un árbol de luces al fondo simbolizando el último disco. Ellos estaban repartidos por el escenario con el "soplador" (trompeta, saxo, etc ...) a la izquierda, Leonor en el centro y el piano a la derecha, en una segunda fila estaba el guitarrista y al fondo el batería.
El primer tema hacía augurar una noche entretenida y movidita, pero la verdad es que el resto de canciones, hasta la mitad del concierto, se me hicieron un poco cuesta arriba. Demasiado tranquilito y hasta un poco soso, había algunos temas que parecía que iban a arrancar y se quedaban a medias, un poco coitus interruptus.
Sin embargo, la segunda mitad del concierto fue mejorando y me gustó mucho más. Se acercaron más al último disco donde tienen algunas canciones más movidas e incluso más rockeras. Tocaron dos canciones en castellano, "Vete" y una versión de "No mires a los ojos de la gente" de Golpes Bajos. No puedo decir que otras canciones me gustaron porque no me quedé con los títulos, pero si que al final se hizo duro lo de estar sentados y no poder levantarte a moverte y animar al grupo.
Siempre me pasa que cuando voy a ver un concierto de un grupo que no conozco o conozco poco tiendo a sacar parecidos. Parecidos muchas veces estúpidos y sin sentido, pero es algo que me ayuda a catalogar a un grupo. En este caso, en ciertos momentos o encontré reminiscencias cabareteras, parecidos a Agua de Annique (no porque sea un grupo con chica guapa al frente, si no porque las voces y la forma de cantar me parecen muy similares), a Klimt 1918 en los momentos rockeros más intensos, a Coldplay, a guitarristas de blues como Bonamassa cuando salió un guitarrista invitado, e incluso hubo una canción que me recordó al opening de True Blood. Lo sé, en general no se parecen en nada y el grupo seguramente ni sepan quienes son la mayoría de ellos, pero en ciertos momentos o canciones, se me hicieron parecidos y ahí lo dejo.

Leonor Watling tiene una voz preciosa, potente y dulce a la vez. Es una chica agradable y graciosa y aunque da la sensación (o quiere darla) de tímida, se la ve con muchas tablas en el escenario. En cuanto a los músicos, el único que me impresionó fue el batería. Vaya sonido, vaya detalles y vaya recursos. Muy bueno.
Así que un buen concierto, con una primera parte un poco sosa y una segunda mucho mejor.
Interesantes apreciaciones las del Pitxiflú verde, la verdad. A mí me encantó el concierto, hace años ya estuve en otro concierto en el Arriaga, el de Los Secretos, pero este era completamente diferente. Hacía mucho que quería ver a Marlango en directo y un teatro me pareció el marco perfecto por ese aire teatral que impregna muchas de sus canciones. Hace años les vi en fiestas de Bilbao, pero Marlango no es un concierto para fiestas, es música para sala y la pésima acústica de las inmediaciones del Guggenheim no ayudó lo más mínimo. Es verdad que la primera parte del concierto resultó algo más lenta, pero al final, la mayoría de sus temas son así. Mi primera impresión de Leonor, sobre la que tenía muchas expectativas porque siempre me ha encantando el estilo de esta chica, es que iba a ser otra mística más porque sus primeros saludos y agradecimientos fueron muy comedidos. A medida que avanzaba el concierto la relación con el público fue más amena, incluso rozando el club de la comedia por momentos. El mismo grupo bromeaba sobre lo deprimente de sus canciones y arrancaron al público más de una carcajada. Así pude comprobar que Leonor Watling no es nada sosa (sigo sin entender muy bien lo de Jorge Drexler, pero algo tendrá) y que tiene muchísima clase sobre el escenario, además de una voz impresionante, capaz de unos giros que ponen la piel de gallina y siempre con mucho estilo. Destacar el tema "Vete" que aunque es una versión me encanta en la voz de Leonor (a pesar de que le faltaran estrofas) y el final con la grandiosa Madness. Y como detalle, me encantó la iluminación, perfectamente coordinada con la música y el teatro y que parecía otro miembro del grupo. Vamos, que encantada de la vida con este concierto y con ganas de más discos y más Marlango.













































