Restaurante Lúa, Madrid
lunes, noviembre 21, 2011

Nuestro primer Visitante es Ernesto o más conocido en internet como DT.
Joven gastrónomo, amante del Hard Rock y Heavy Metal de los 80 y futbolero hasta la médula. Miembro fundador del SavaClub Gastronómico.
Podéis seguirle en su blog: Solomillo Morphine Child

Volvía el SavaClub a reunirse después del último encuentro 100% gastronómico en Salamanca, y de eso ya habían pasado un par de años.

En la consulta previa a la elección de sitio (proceso habitual), se optó esta vez por la búsqueda de un sitio moderno, más cercano a las nuevas tendencias y alejado de
elecciones anteriores como Chez Victor o Dantxari. Se nos enseñó un par de críticas del Restaurante Lúa y no tardamos mucho en dar el visto bueno.


Lúa es uno de esos sitios que están optando por retirar la carta y ofrecer un único menú. Sistema en mi opinión con sus ventajas (sobretodo para el restaurador) y desventajas, pero que no es el momento de comentar. La diferencia es que con un incremento (significativo) lo podías tener maridado, opción que finalmente escogimos. Mi opinión se va a basar exclusivamente en la comida, ya que tampoco creo estar capacitado para hablar objetivamente de un vino más allá de cuatro cosas básicas.

Empezamos con un “falso tapeo” en el que una pasta de queso fresco y anchoa recubierto de pimiento del piquillo tenía forma de tomate. Original. La aceituna esférica pues bueno, la sorpresa si no lo has probado ninguna vez de cómo algo tan delicado te explota en la boca y poco más. Lo mejor la falsa caña que no era otra cosa sino un mosto con un poco de gelatina para que coja textura, y una espuma de ajoblanco. Mezcla bastante interesante. En la base del plato un mole mexicano compuesto de no recuerdo que cantidad de burrada de especias distintas.



El siguiente plato fue el “Foie micuit con queso San Simón caramelizado”. Posiblemente el mejor plato de la comida. El foie muy bien cocinado, y el toque del queso caramelizado (que además lo hacia crujiente) por encima era una mezcla buenísima. Podría haber repetido sin duda… Dos o tres veces.


La sopa de ajo con palomitas de arroz rojo, yema escalfada y trufa blanca fue un poco floja. Partimos de que soy poco sopero, y que cuando como una, me gusta que tenga sabor y que esté espesa, y esta era un poco lo contrario. Una sopa de ajo, nunca puede estar falta de sabor, y quizás por el miedo a que el mismo ajo la hiciese demasiado fuerte, la cosa quedo a medias. La trufa estaba insípida. Hablamos de un producto de sabor y olor muy característicos, y aquí, ni siquiera comiéndola aparte, se le sacaba lo que debería.


Pasamos al bacalao con pil pil de carbón. Bueno, de nuevo un poquito decepcionante. El pescado quizás estaba un poco cocinado de más (muy poco), y no lo jugoso que debía. Por el contrario, si que se notaba tanto el aroma como el sabor del carbón.


Terminamos con la carne. Una carrillera de cerdo ibérico sobre puré de cocido y setas shitake, que hicieron remontar la comida. La única pega que le puedo poner es la cantidad, y más siendo un producto barato. Por lo demás, la cocción, el sabor, etc… Eran perfectos. No hacía falta ni el cuchillo para partirla y se deshacía en la boca.


El postre fue un “Cremoso de chocolate blanco sobre sopa de mandarina y tierra de frambuesa”. Bueno, uno de esos platos que no recordarás de por vida y que en el momento te comes sin más. Muerte al chocolate blanco por cierto.


Mi opinión final es que comimos en un buen sitio, con el riesgo que conlleva (y que ya sabíamos) el no tener poder de decisión sobre los platos. Y que cuando dentro de unos años recordemos las distintas comidas, platos, etc, de aquí saldrá en la conversación siempre el foie. Han pasado unas cuantas semanas y me sigo acordando del crujir al partirlo.

La réplica de Crisiscreativa
Esta réplica es un poco complicada, ya que no puedo opinar desde el conocimiento, así que me fiaré de lo que cuentan nuestro primer visitante y el Pitxiflú verde. Así a simple vista, el plato que me resulta más apetecible es el del foie, también lo sería la sopa de ajo, pero los comentarios negativos me han quitado la emoción. En cualquier caso, aquí los jóvenes gastrónomos tienen el listón muy alto y es normal que se pongan críticos.
La réplica de Joruus
Una reunión del SavaClub, sea donde sea, es sinónimo de buena comida. La elección del restaurante no suele ser fácil y lleva su tiempo, así que cuando por fin nos decidimos por uno, tenemos unas expectativas bastante altas.
Lo que más me gustó de esta comida en el Restaurante Lúa fue, sin duda, el foie. Espectacular. También disfruté especialmente el primer aperitivo y la carrillera de cerdo ibérico. Pero siempre hay un pero y en mi caso fue la trufa de la sopa de ajo. ¡No sabía a nada! Era como comerse un trozo de papel.
El menú, sin el maridaje, no llegaba a 50€, por lo que creo que la calidad/precio no está nada mal viendo los precios por donde se mueven este tipo de restaurantes.

2 comentarios:

22 de noviembre de 2011 17:11
Ernesto dijo...

Una cosa que se me olvidó comentar arriba y que no me gustó nada y de la que me acordé al leeros a vosotros sobre el Mina.
La mesa de al lado dijo que no le gustaba un plato (esto sería para una entrada aparte, ir a un sitio sin carta diciendo que es que no puedes comer carne....), y no tenían ninguna cosa para subsanarlo más que ofrecer repetir un plato. Me parece un detalle feo


22 de noviembre de 2011 19:14
Joruus dijo...

Muy cierto. Me sorprendió ese detalle de no tener ninguna alternativa.


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