Cuando de grandes restaurantes actuales de Bilbao se habla, a todos nos vienen a la cabeza los Zortziko, Etxanobe, Baita Gaminiz, Gure Kide, Yandiola, etc ... Sin embargo hay joyas ocultas, no tan conocidas y que sin embargo merecerían estar al lado, o cerca, de estos monstruos. Para mi gusto, el Restaurante Mina es uno de ellos, sin duda uno de los secretos mejor guardados de Bilbao.
No es la primera vez que comemos allí, pero sí la primera desde que existe el Pitxiflú.
El restaurante está ubicado en una zona no muy habitual para este tipo de negocios, lo que para mi es un punto a favor que lo distingue y lo hace más especial. Como su nombre indica, está ubicado en una zona minera y la entrada al local parece la cueva de entrada a alguna de esas antiguas minas. Ahí está la bodega y subiendo unas escaleras llegaremos a la sala.
El funcionamiento desde que abrieron es el mismo. No tienen carta, simplemente un menú que va cambiando periódicamente. Este fue el primer restaurante en el que estuve con este sistema y desde entonces ya he estado en unos cuantos más, parece que últimamente se está poniendo muy de moda. Sin embargo, a diferencia de otros restaurantes, aquí si hay algún plato que no es de tu agradado te proponen una alternativa. Algo de agradecer y que a nosotros nos pasó con el entrante de atún, que a la Pitxiflú Morada se lo cambiaron por una sopa/crema de queso.
Lo que más me gusta de este restaurante es su cocina de mercado sin perderse en tonterías e innovaciones extrañas. Priman los productos de temporada y de la tierra cocinados tradicionalmente, pero siempre con una vuelta de tuerca más o con ciertos detalles exóticos.
Destaco el atún y el conejo como los platos que más me gustaron. Recuerdo que no es la primera vez que como conejo en el Restaurante Mina, así que o es casualidad o es un producto que le gusta usar a Alvaro Garrido en su cocina. Me inclino más por la segunda opción. A ver si la próxima vez hay suerte y toca algún ave de caza.
Eso si, el Bourbon no es para mi.
El menú no es barato, todo lo contrario, pero merece la pena tenerlo guardado en la recámara para esos grandes homenajes que nos damos muy de vez en cuando.
Os dejo con las fotos y juzgad vosotros mismos:
La réplica de Crisiscreativa
Tras la segunda experiencia en el Mina, sigo pensando lo mismo que después de la primera: espectacular. Y no sólo por la vistosidad del menú, que con menús rimbombantes hay muchos sitios sino por el sabor y carácter de cada plato. Me quedo sin duda con la cigala, ya que nunca la había probado con chocolate y mucho menos con careta de cerdo y la combinación resulta un auténtico placer para los sentidos. Lo que tiene este sitio es que no puedes ir con la idea de comer aquello que te gustó la última vez, pero seguro que descubres algo nuevo e igual o más sorprendente todavía. Para nosotros, los pitxiflús, este sitio es un seguro de calidad que nos reservamos para ocasiones especiales, así que si podéis no os perdáis la experiencia.

2 comentarios:
16 de noviembre de 2011 18:24
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Ernesto
dijo...
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Joruus
dijo...
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Bueno, pues casualidades de la vida, ayer que estuve "trabajando" en Lo Mejor de la Gastronomia, me crucé varias veces con Álvaro Garrido. La primera estaba terminando su ponencia y explicando un plato con hígado de pato con un trazo parecido al de cacao de la cigala, pero en este caso de ostras y sésamo negro.
Y luego estuve viéndole por allí el resto del día.
16 de noviembre de 2011 23:59
Ya será que Álvaro Garrido tuvo la suerte de cruzarse contigo varias veces :P
Nos tienes que contar más sobre tu "visita" a Lo Mejor de la Gastronomía!
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