Vacaciones 2012: De compras
miércoles, agosto 01, 2012

Por lo general, reconozco que no soy muy dada a hacer compras cuando voy de viaje y la mayoría de las veces me arrepiento, pero es que en el momento siempre me entran dudas de si realmente es algo que hace falta, si entrará en la maleta... En este último viaje hemos cambiado la mecánica por completo. Al ir en nuestro propio coche, el inconveniente de si entraría o no ya estaba solventado, así que nos hemos traído unos cuantos recuerdos de nuestro periplo europeo (yo alguno más que el Pitxiflú verde). Así que vamos a compartir nuestras compras con vosotros, espero que os gusten nuestros "souvenirs".


Nuestra primera adquisición se produjo en Amboise (Francia), donde Leonardo Da Vinci pasó sus últimos años. Una ciudad pequeñita pero espectacular a orillas del Loira que está plagada de tiendas para turistas. De camino al castillo pasamos por una en particular que nos llamó la atención. Era una tienda de artículos de menaje y la colección de pimenteros del escaparate nos atrajo inmediatamente. Entramos para poder inspeccionarlos mejor, los había de todos los tamaños, colores, tipos de madera. Decidimos pensárnoslo porque nuestro viaje acaba de empezar y al fin y al cabo era un pimentero ¿no?. El tema es que después de comer volvimos a por él. Llevábamos mucho tiempo queriendo tener un buen pimentero en la cocina y parece una tontería, pero en Bilbao no resulta tan fácil de encontrar y encima a muy buen precio. Así que ahí lo tenéis, nuestro precioso pimentero lacado en negro de la marca Peugeot con garantía de por vida para el mecanismo y cinco años para el exterior, ¡la joya de nuestra cocina!.



Ya en Alemania y antes de llegar a Berlin hicimos una parada en Dresde. Allí nos llamaron mucho la atención los muñequitos de los semáforos, que más tarde pudimos comprobar son una de las señas de identidad de Berlin. El ampelmann, que es como se conoce a este personaje que habita los semáforos berlineses (y por lo que se ve también los de Dresde) fue creado por el psicólogo Karl Plegau en 1961, pensando en aquellas personas que no podían distinguir los colores. Con la reunificación alemana el diseño se mantuvo y extendió por ambas partes de Alemania. Finalmente el muñeco se ha convertido en un icono y marca que es distribuida en diversos artículos de merchandising. Podéis saber más sobre la historia aquí y visitar la tienda online donde alucinaréis con todo lo que tienen. Por si fuera poco parece ser que el ampelmann también tiene un restaurante en Berlin, lástima que no lo supiéramos antes. El resumen es que me enamoré del muñequito y me compré este bolso de la imagen, así que cuando llegamos a Berlin, servidora ya estaba oficialmente ataviada de turista.


Y llegamos a Berlin. La verdad es que aquí hicimos menos compras de lo que cabría esperar, ya que no son pocas las opciones. Obviando las tiendas de souvenirs, ampelmann incluido, Berlin es conocida por sus tiendas de segunda mano. Pudimos recorrer unas cuantas por la zona de Kastanienallee y el barrio turco pero a pesar de ver cosas muy curiosas y tentadoras no compramos nada. Eso sí, si volvemos por Berlín, sin duda volvería con tiempo a Calypso Shoes. Esta zapatería tiene millones de zapatos de todas las épocas y estilos, pero creo que me saturé ante la abundancia de botas y por eso salí con las manos vacías. Lo bueno, es que he descubierto que tienen tienda online.

Otra visita obligada en Berlin, era el mercado que se organiza martes y jueves en el barrio turco. Puestos de especias se alternan con otros de textiles, puestos de comida turca, quesos, carnes, panes de insospechadas dimensiones, artículos de cuero... Y por si alguien lo dudaba, nuestro objetivo fueron los puestos de especias. Tras recorrer y estudiar todo el mercado, volvimos al puesto que nos pareció que tenía la mayor variedad y los mejores precios y ni cortos ni perezosos empezamos a llenar nuestra cesta. A continuación os dejo nuestro cargamento particular: pimienta rosa, pimienta verde, tandoori, estragón, cilantro, curry picante, chili y una mezcla especial para pasta. A estas alturas ya las hemos estrenado todas y no podemos estar más encantados.


Un pequeño apunte, parece ser que el puesto tiene tienda online (cómo se modernizan los mercados). No he entendido nada pero todo es cuestión de investigar.

Pero no sólo especias salieron del mercado. Aunque nos quedamos con las ganas de comprar algún queso, tuvimos que dejar pasar la ocasión, ya que todavía nos quedaban muchos días de viaje por delante y no estábamos seguros de que llegaran a casa en condiciones. En su lugar, servidora tuvo un flechazo con un puesto en el que junto a carteles de cine vendían unos bolsos bandolera de Berlin. En seguida me llamaron la atención por sus diseños, bien el mítico Trabant o con la imagen de la torre de televisión. Tras el amor a primera vista, completamos la visita al mercado y volvimos al puesto por segunda vez, decidida a llevarme un bolso a casa. El afortunado fue el que os muestro en la foto. El vendedor me aseguró que no lo vería en ninguna tienda de souvenirs, ya que eran obra de una diseñadora española. Intenté averiguar algo sobre ella, pero sólo obtuve su nombre "Silvi", por lo que no he podido encontrar nada sobre ella. En cualquier caso, me fui de allí más contenta que unas castañuelas con mi bolso lleno de especias colgado del brazo (el interior todavía huele).


La siguiente compra de Berlin surgió a raíz de un encargo. No podía volver de Berlin sin unas camisetas del Hard Rock Cafe, así que tras localizarlo en el mapa allá que fuimos. Tras el shock de tener que hacer cola para poder entrar en la tienda, conseguimos encontrar las camisetas que buscábamos (las clásicas, con la condición de que apareciera la palabra Berlin) y ya que estábamos decidimos echar un vistazo. Nunca he tenido una camiseta del Hard Rock y por la tontería ya he estado en unos cuantos, pero tampoco me había fijado antes en los accesorios. Así es como, finalmente, me compré algo en un Hard Rock, pero no una camiseta sino un foulard con guitarras que realmente me podría haber comprado en cualquier otro sitio y no llevaría el logo de la cadena de restaurantes, pero la verdad es que me gustó mucho y no deja de ser otro recuerdo más de un viaje genial.


Ya para rematar, antes de irnos de Berlin, entramos en la zona gourmet de las galerías comerciales de Alexanderplatz (lo que viene a ser el Corte Inglés alemán) para comprar algunas mostazas para regalar y para consumo propio y algunas salchichas. En la foto podéis ver lo que ha llegado a Bilbao, porque el resto fue para consumo en el camping: la típica mostaza alemana, la mostaza dulce y unas Bratwurst.


Tras el ataque consumista de Berlin nos relajamos bastante. Por lo menos hasta que llegamos a Dijon. Evidentemente en esta ciudad francesa el objetivo estaba claro: mostazas. Además de traer la típica, decidimos traer unas cuantas muestras de sus variedades de sabores y un par de tarros medianos de mostaza de estragón y de albahaca. Una vez más, esta última no ha llegado a Bilbao. La de estragón queda especialmente bien con el pescado y el resto todavía las tenemos que investigar: de arándanos, pan de especias, pimienta verde...


Ya para terminar, el último capricho cayó en territorio nacional, en Platja D´aro, en el último tramo de nuestras vacaciones. Buscando entre calles, localizamos una terraza tranquila para tomar algo alejados del barullo de la calle principal y justo en frente estaba Supernova, la típica tienda de regalos y decoración llena de gadgets y cosas frikis que puedes estar horas cotilleando. Así que después de una hora viendo el escaparate y cómo la gente trasteaba, al terminar nuestra cerveza decidimos entrar. Y fue el Pitxiflú verde el que localizó la funda de iPad que poco después me regaló y que podéis ver en la foto. Además de proteger el iPad del sol y del agua es chulísima y como dicen los que ya la han visto "me pega un montón". Es de la marca Nooem que comercializa fundas para iPad y iPhone con diseños de diferentes artistas (la mía es de Albert Figuerola).


La réplica de Joruus
Lamentablemente mi réplica no puede ser gran cosa, porque además de las compras conjuntas (el pimentero y la comida) yo solo me he comprado una sudadera negra básica en un H&M de Berlín. Nada emocionante. Además, fue casi más por necesidad que por otra cosa. ¡Todo para ella y nada para mi! :(

Aunque la verdad es que me quejo de vicio, porque entre el pimentero que es una maravilla, las especias que me encantan y en Bilbao es complicado encontrar algunas de ellas, las mostazas y las cervezas voy servido. Me hubiese gustado traerme algo de ropa, pero no encontré nada que me emocionase.

¡Que la Pitxiflú Morada lo disfrute, que ya llegará mi momento!

2 comentarios:

2 de agosto de 2012 13:25
Xabier Sánchez dijo...

Puff yo también soy de esos que cuando van de viaje no pueden parar de comprar... Aunque aprendí a contenerme jajaja. Hace poco fui de viaje por Marruecos, y al igual que vosotros lo primero a por lo que fui fueron especias: Pimienta Negra, Chili Picante, Guindilla Marroquí... Luego ya me compre las típicas pulsera y collares, y una caja secreta, me hizo nmucha gracia. Pero sin duda, me quedé con ganas de traer dátiles frescos...

Al final me habéis dado envidia con todo lo que os llevastéis, y las mostazas de Dijon tienen una pinta estupenda. A ver si descifro algo de la web de las especias también para comprar algunas, tienen una pinta estupenda en la foto.

¡Un saludo!

www.delicias-boca.com


2 de agosto de 2012 14:07
Gorka Armentia dijo...

Buenas!

Las mostazas que hemos ido probando geniales. Supongo que la de arándanos no me hará especial gracia, pero con algo de pato confitado o un paté fuerte puede quedar bien.

¡El día que vayamos a Estambul vamos a dejar el Bazar de las especias temblando! XD

Un saludo!


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